martes, 3 de octubre de 2017

Entre surcos y penurias. Asalariados del campo en la Andalucía occidental del siglo XVIII




Autor: Jesús Manuel González Beltrán
Edición: Editorial UCA 
Año: 2017
Nº de páginas: 195
ISBN: 978-84-9828-633-5
Precio: 20€
Idioma: Castellano


Con la nueva monografía de la Editorial UCA -Entre surcos y penurias. Asalariados del campo en la Andalucía occidental del siglo XVIII-, el autor Jesús Manuel González Beltrán da la palabra a una numerosa parte de la población castellana que nunca ha tenido voz en la historia. Hablamos de un amplio sector social del Antiguo Régimen: el trabajador asalariado del campo; con una marcada línea marco-temporal como es la Baja Andalucía, y más concretamente las localidades de El Puerto de Santa María, Sanlúcar de Barrameda, Rota, Chiclana de la Frontera, Zahara de la Sierra, Medina Sidonia y Jerez de la Frontera, durante la segunda mitad del siglo XVIII.

González Beltrán llega al estudio de dicho grupo social después de años de investigación dedicados a la administración local en época Moderna y lo hace de manera natural, como el que ha recorrido un camino de estudios históricos en torno a las ilusiones, estrategias o procesos de las distintas clases sociales. Ahora bien, desde un primer momento se advierte en el trabajo la dificultad a la hora de cimentar el estudio debido, como es de suponer, a la falta de fuentes documentales directas. El campesinado andaluz del siglo XVIII no ha dejado rastro evidente por sí mismo, por lo que su estudio depende de fuentes indirectas tales como Actas Capitulares de archivos municipales, legajos del Archivo Histórico Nacional u otros archivos públicos o privados que contienen material de interés. Por lo tanto siempre se nos mostrará al asalariado rural desde el punto de vista del otro.

No obstante estamos ante un trabajo riguroso que arroja bastante luz sobre unos años fundamentales en la evolución del campesinado andaluz, pues entre los años 1750 y 1800 se van a colocar las bases del posterior colectivo andaluz contemporáneo. Unos asalariados que González Beltrán describe por su pésima situación laboral, que incluso a veces se trasladaban al tajo a cambio de obtener solamente la comida diaria. Como bien nos recuerda el autor, las jornadas en el campo de "sol a sol" una vez llegado el siglo XVIII, se seguían rigiendo por cuatro normativas implantadas cuatro siglos atrás. La inmensa mayoría de las ocasiones a través de acuerdos meramente verbales, introduciéndose algunas novedades solo al final de la centuria que nos compete. Y todo ello agravado por causas externas como la pésima climatología que afectó a varias décadas de la segunda mitad del siglo XVIII, la cual sumió a la campiña jerezana en al menos quince años de paro estacional. Una campiña donde desde siglos atrás estaba implantado el latifundio y que sus grandes extensiones de terreno permitió dar cabida a jornaleros de localidades de la sierra de Cádiz, las cuales a pesar de estar bajo el mismo régimen, no eran capaces de dar salida laboral a tanta población que finalmente era absorbida por Jerez.

En los capítulos del libro no solo se nos hace referencia a la situación laboral, como hemos visto, sino que el autor abre la veda al conocimiento de algunos de los conflictos que se van a vivir conforme avance la segunda mitad del siglo XVIII en la Baja Andalucía. Una conflictividad que va a duplicar el número de reivindicaciones jornaleras en sus distintas formas de desarrollarse. Sesiones de actas capitulares o escritos de clérigos han dado buena cuenta de ello. Al igual que las distintas formas de queja de los asalariados: retrasando la llegada al lugar de trabajo, ralentizando el desarrollo del mismo, etc.

En definitiva un estudio necesario para entender a un sector olvidado de la sociedad en época Moderna -frente a las altas clases, medias e incluso otras "minorías" como moriscos o esclavos que sí han sido investigadas-, y que nos hace ver como el campesinado andaluz del siglo XVIII no fue un todo homogéneo, sino que existieron varios niveles de asalariados dependiendo de su circunstancia; que por lo general sufrió unas condiciones de vida pésimas; y que no fue un grupo sumiso como tal. La búsqueda de la realidad social del campo andaluz continua y esperemos que "Entre surcos y penurias..." sea solo una primera piedra en el camino, pues como bien indica González Beltrán queda todavía mucha información por rastrear en archivos privados empero también en archivos públicos como la Chancillería de Granada o el de la Real Audiencia de Sevilla.


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With the new monograph of the Editorial UCA imprint Entre surcos y penurias. Asalariados del campo en la Andalucía occidental del siglo XVIII, the author Jesús Manuel González Beltrán gives the floor to a large part of the Castilian population that has never had a voice in history. We talk about a broad social sector of the Old Regime: the salaried field workers; with a marked frame-time line such as Baja Andalucia, and more specifically the localities of El Puerto de Santa María, Sanlúcar de Barrameda, Rota, Chiclana de la Frontera, Zahara de la Sierra, Medina Sidonia and Jerez de la Frontera, during the second half of the XVIIIth century.


González Beltrán arrives to the study of the already stated social group after years of research dedicated to the local administration in Modern times and he does it in a natural way, as the one that has gone through a path of historical studies around the illusions, strategies or processes of the different social classes. However, since the beginning it is noticeable within the work the difficulty when laying the foundation of the study, as one might expect, due to the lack of direct documentary sources. The Andalusian peasantry of the XVIIIth century have left no evident trace by themselves, so their study depends on indirect sources such as Chapter Minutes of municipal archives, files of the National Historical Archive or other public or private archives containing material of interest. Therefore we will always be shown the rural salaried employee from the others’ point of view.

Nevertheless we are facing a rigorous work that sheds enough light on some fundamental years regarding the evolution of the Andalusian peasantry, since between 1750 and 1800 the bases of the later contemporary Andalusian collective will be laid. Salaried workers that González Beltrán describes by their terrible labor situation, that sometimes even went to work in exchange of obtaining only the daily food. As the author reminds us, the days in the field from "sun to sun" once the XVIIIth century arrived, were still ruled by four regulations implemented four centuries ago. Most of the occasions through purely verbal agreements, introducing some novelties only at the end of the century that compete us. And all of this aggravated by external causes such as the bad weather that affected several decades of the second half of the XVIIIth century, which plunged the countryside of Jerez in at least fifteen years of seasonal unemployment. A countryside where the latifundium was established centuries ago and that its large areas of land allowed to accommodate day laborers from mountain localities of Cádiz, regions that in spite of being under the same regime, were not able to give labor to so much population that finally was absorbed by Jerez.

In the chapters of the book we are not only referred to the work situation, as we have already seen, but the author opens the season to the knowledge of some of the conflicts that are going to be lived as the second half of the XVIIIth century advances in the Baja Andalusia. A conflict that will double the number of labor claims in their different forms of development. Sessions of chapter minutes or written memos of clergymen have given good account of it. Like the different forms of complaint of the employees: delaying the arrival at the place of work, slowing the development of it, etc.

In conclusion, a study necessary to understand a forgotten sector of society in Modern times -opposite to the high classes, middle ones and even other "minorities" as Moorish or slaves that have been investigated-, and that makes us realize how the XVIIIth century Andalusian peasantry was not a homogeneous whole, but that there were several levels of salaried employees  depending on their circumstances; that usually suffered from poor living conditions; and that was not a submissive group as such. The search for the social reality of the Andalusian countryside continues and we hope that Entre surcos y penurias…is only a milestone on the path, since as well indicates González Beltrán there is still plenty of information to locate within private archives but also in public archives as the Chancery of Granada or the Royal Audience of Seville.

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